La «situación de calle», o incapacidad de un individuo para contar con un hogar debido a inhabilidad económica, es un conflicto muy complejo y desafiante. Se presenta en la mayoría de los países y trae consigo consecuencias tan negativas como preocupantes. En Chile la cantidad de personas en situación de calle (PSC) se aproxima a 18.000 y el carácter estructural de sus causas no permite erradicarlo ni atacar el problema desde su origen: El sistema económico nacional actual y la escasez de programas sociales no admiten tener un hogar a las personas que no son capaces de costearlo. Esto, sumado a otros motivos, implica que estas personas terminen pernoctando en las calles del país. Al no contar con un hogar, se perjudica la situación sanitaria, de salud, de hábitos, se dificulta la entrada al mundo laboral, aleja de familiares, amigos y de la sociedad como un conjunto, y, los “atrapa” en una vida muy precaria. La experiencia en la calle se transforma en una causa de la persistencia en esta. Es de extrema urgencia visualizar y atender el problema desde todas sus aristas.
Cada persona en situación de calle tiene su propia historia, sin embargo, se repiten en las trayectorias de vida las rupturas de los lazos familiares, personales, laborales y sociales. La llegada a la calle es un proceso gradual originada por muchos sucesos, de los cuales, la decisión es lo último. El origen de estas personas suele ser vulnerable, de contextos familiares problemáticos o sin familiares en absoluto. Con el abandono, los motivos de superación se alejan y olvidan. La mayoría tiene un escaso acceso a las necesidades básicas: no cuentan con una higiene salubre por no contar con la posibilidad de cambiarse de ropa ni lugares donde asearse. En caso de estar enfermos no pueden acceder a un tratamiento adecuado ni al cuidado necesario. Sus derechos son vulnerados constantemente y en caso de tener problemas legales, no tienen apoyo. En cuanto a la alimentación y el abrigo, es en los lugares típicos donde más reciben este tipo de asistencias por parte de terceros, particulares que desean hacerse cargo de la problemática. Lamentablemente, la desorganización entre estos particulares puede estar siendo algo negativo para la realidad en cuanto a que la sobrevivencia deja de ser un motivo de superación. Pues, disuade a que recurran a los mismos organismos cada vez, imposibilitando un seguimiento adecuado que permita ayudarlos a superarse.

Son muchas las personas, que de manera anónima deciden hacerse parte de soluciones temporales, pasando a acciones directas. Durante las frías épocas, muchas personas deciden donar frazadas y prendas de vestir en desuso para ayudar de alguna manera. También existen organizaciones sociales, o Juntas Vecinales que se proponen a reunir fondos de manera autogestionada.
En lo personal, tuve el agrado y el honor de conocer el trabajo de años por parte de la Iglesia Esperanza de Vida y su Fundación Misión Esperanza, ubicada en la esquina de Pasaje Munich con Pasaje Barcelona en la comuna de Conchalí. Fue muy emocionante para mi, conocer de primera fuente el relato de Claudio Nirrian, una persona que vivió durante años en la calle y que ahora trabaja para restaurarse a sí mismo y lucha cada día por sacar de la calle a quienes fueran sus vecinos variables, durante la estancia en las calles.
La situación de calle es una realidad que está presente en el país y que tiene consigo muchos efectos colaterales negativos, de los cuáles, alguien debe hacerse cargo. Estamos en presencia de un problema que se origina desde la estructura social, política y económica del país. Por lo tanto, es imposible, en un corto/mediano plazo, atacar el problema desde su raíz. Entonces, para enfrentar el problema, se debe comenzar por palear los efectos negativos que este genera en todos los afectados por esta situación: Las PSC, sus vecinos y el resto de la sociedad. Gracias al ejemplar y constante trabajo de la Fundación Misión Esperanza de la Iglesia Esperanza de Vida podemos sentir algo de esperanza respecto al futuro. La generación de consciencia respecto de la necesidad de ver nuestras vidas inmersas en una comunidad y no en una burbuja aislada será lo que finalmente, podrá generar los verdaderos cambios que hacen falta, desde nuestras raíces.
La Fundación se puso una meta ambiciosa: Fundar la primera casa de acogida para personas en situación de calle en la comuna de Conchalí y de esta manera, darle un enfoque de Centro de Capacitación y conseguir que las personas logren reinsertarse nuevamente en la sociedad. También, la iglesia, a contar de la quincena de Julio 2021, funcionará como Albergue, con un aforo máximo de 6 personas en situación de calle de Santiago Norte (Si conoces de alguien que lo necesite, te dejo los datos de contacto más abajo).
A continuación, también te dejo una nota que realizamos junto a nuestro Medio de Comunicación Social y Comunitario «Cero Anestesia» en donde, solemos difundir y dar visibilidad a iniciativas tan nobles como esta. Te invitamos también a compartir este video en tus redes sociales y a suscribirte al Canal y de esta forma nos estarás ayudando a ayudar en la difusión.
No está demás dejarte invitado a que si deseas colaborar con esta maravillosa iniciativa, puedes contactar directamente a Belén Olea, Fundadora y Directora Ejecutiva de Fundación Misión Esperanza en el WhatsApp +569 7864 7213. Adicionalmente, puedes convertirte en Socio-Sembrador. Te dejo toda la información en la siguiente imagen:


