Las estafas digitales han experimentado un alarmante auge en Chile, aprovechando la tecnología y la confianza de las personas en plataformas emergentes. La Policía de Investigaciones (PDI) advierte sobre tres modalidades principales: fraudes con criptomonedas, ofertas laborales ficticias y falsas encomiendas.
Criptomonedas: el fraude más lucrativo
Las estafas con criptomonedas se presentan como atractivas oportunidades para invertir o realizar pagos internacionales rápidos y económicos. Las víctimas son contactadas, generalmente a través de aplicaciones de mensajería como WhatsApp, y se les ofrecen tareas a cambio de supuestas ganancias en monedas digitales. Sin embargo, al intentar retirar los fondos, se les exige un pago adicional, como “impuestos”, que nunca resulta en la entrega del dinero prometido.
El último caso denunciado en Antofagasta involucró un fraude de $8.000.000, destacando la magnitud del problema. La naturaleza descentralizada de las criptomonedas dificulta el rastreo, obligando a la PDI a utilizar herramientas avanzadas para seguir los movimientos de fondos.
Ofertas laborales falsas: una trampa recurrente
Delincuentes también se aprovechan de personas en busca de empleo mediante plataformas como Laborum. Con promesas laborales demasiado favorables, logran obtener datos personales sensibles e incluso documentos de identidad. Aunque los montos defraudados suelen ser menores, oscilando entre $200.000 y $500.000, el impacto en las víctimas es significativo.
Fraudes por falsas encomiendas
Otro método detectado en la región son los engaños relacionados con encomiendas. Los estafadores investigan a sus víctimas a través de redes sociales o envían mensajes genéricos para obtener información personal. Aunque esta modalidad es menos frecuente, sigue generando casos.
La PDI refuerza la prevención
La PDI ha intensificado sus esfuerzos para educar a la ciudadanía sobre estos riesgos. Recomiendan desconfiar de ofertas demasiado buenas, evitar compartir datos personales con desconocidos y denunciar cualquier sospecha en el cuartel más cercano.
Las estafas digitales reflejan el ingenio delictivo en la era tecnológica, pero también resaltan la importancia de la precaución y el reporte oportuno para mitigar sus impactos.

